El precio de un fotógrafo inmobiliario profesional puede variar según el tipo de vivienda, la ubicación, el número de imágenes necesarias, el nivel de edición y los servicios adicionales que se incluyan. No cuesta lo mismo fotografiar un pequeño apartamento vacío que preparar un reportaje completo para una villa, un chalet, un alojamiento turístico o una propiedad de alto valor.
En un servicio básico, el precio suele calcularse en función del número de fotografías finales entregadas o del tipo de reportaje contratado. También puede influir si la vivienda necesita más tiempo de preparación, si hay exteriores, terrazas, zonas comunes, vistas, piscina o espacios que requieren una planificación más cuidada.
Un reportaje profesional no solo incluye el momento de hacer las fotos. También hay trabajo previo de planificación, desplazamiento, selección de imágenes, edición, corrección de luz, color, verticales, encuadres y entrega de archivos listos para publicar en portales inmobiliarios, redes sociales o páginas web.
Como referencia orientativa, un reportaje sencillo puede partir desde precios ajustados para viviendas pequeñas, mientras que trabajos más completos con vídeo, dron, tour virtual o una producción más elaborada tendrán un presupuesto superior.
Lo importante no es mirar solo el precio de la sesión, sino el valor que pueden aportar unas imágenes bien hechas cuando la vivienda compite con muchos anuncios similares.







