El precio de un reportaje con vídeo para una vivienda depende del tipo de vídeo, la duración, el tamaño del inmueble, la ubicación y el nivel de producción. No es lo mismo grabar un vídeo sencillo de recorrido que crear una pieza más cuidada con planos estabilizados, música, edición, textos, dron o formato adaptado a redes sociales.
Un reportaje que combina foto y vídeo suele tener un precio superior al de solo fotografía porque requiere más tiempo de grabación, planificación y edición. El vídeo necesita pensar movimientos, ritmo, orden de espacios, transiciones y una narrativa visual que ayude a presentar la vivienda de forma atractiva.
También puede variar si se entrega una versión horizontal para web o YouTube, una versión vertical para Instagram, TikTok o reels, o varias piezas adaptadas a diferentes plataformas. Cada formato implica decisiones de composición y edición distintas.
En viviendas de alto valor, promociones inmobiliarias, villas, alojamientos turísticos o propiedades con exteriores especiales, el vídeo puede aportar una percepción más completa y emocional que la fotografía por sí sola.
El presupuesto debe ajustarse al objetivo: no todas las viviendas necesitan el mismo tipo de vídeo, pero cuando el inmueble tiene recorrido visual, puede ser una herramienta muy potente.







