Un anuncio inmobiliario necesita fotografías que ayuden al usuario a entender la vivienda con rapidez. No basta con subir imágenes sueltas de habitaciones; la galería debe tener una lógica visual y mostrar los espacios más importantes de forma ordenada, luminosa y clara.
Las fotos básicas deberían incluir salón, cocina, dormitorios, baños, terraza o balcón si existen, fachada o acceso cuando aporte valor, vistas, zonas comunes y cualquier elemento diferencial como jardín, piscina, garaje, trastero, reforma reciente o detalles de calidad.
La primera imagen del anuncio es especialmente importante. Debería ser una fotografía atractiva, representativa y capaz de generar interés. Muchas veces funciona bien una imagen del salón, una terraza luminosa, una vista abierta o el espacio más potente de la vivienda.
También conviene incluir fotos que expliquen la distribución, no solo rincones bonitos. El usuario necesita imaginar cómo se recorre la vivienda, qué relación hay entre espacios y qué sensación general ofrece el inmueble.
Un anuncio destaca más cuando sus fotos no parecen improvisadas, sino pensadas para guiar la mirada y mostrar el valor real de la propiedad.







